A PESAR DE TODO DECIR «SI» A LA VIDA

Este ha sido el título de la última sesión de formación que hemos tenido en la Asociación y voy a compartir una experiencia que me ha pasado hoy sobre esto.
 
Es fácil sonreírle a la vida cuando todo nos va bien, pero cuando la cosa se tuerce parece que ya no estamos tan conectados. Y es cierto, dejamos de estar conectados porque nuestros sentidos ya no captan otra cosa que no sea el problema que tenemos.
Esta mañana me he levantado con un fuerte dolor de cervicales por un problema que tengo en el brazo y me produce mareos y esas cosas. Para mí el camino para llegar al colegio con mi hija es un momento mágico que tengo con ella y en el que voy saboreando cada instante disfrutando de la brisa fresca de la mañana, de los árboles, de su voz, etc. Pero hoy me he visto a mí misma contándole a mi hija lo mareada que estaba y esto y lo otro. Y de repente me he acordado y he decidido “a pesar de todo decir sí a la vida” y le he dicho: “Bueno, ya está bien de quejarme que o si no me voy a perder este paseo tan bueno”. Y la verdad es que la situación ha cambiado. He podido salir de mí y atenderla a ella y atender los regalos que la vida nos da cada día. Creo que decir sí a la vida en momentos así no significa que vayas a dejar de sentir dolor, es más bien un sí a la vida como es, a todas las experiencias que la vida sigue ofreciéndote, es aceptar que igual que existe el día existe la noche, que igual que existe la calma existe la tempestad.
 
Sé que unos mareos y un dolor de cervicales y hombro no son nada en comparación con otras situaciones personales, sólo estoy compartiendo una experiencia puntual. Sin embargo Viktor Frankl con sus vivencias sí que demostró que incluso en esas situaciones se puede decir sí a la vida.
 
Tuve la suerte de tener de niña un gran maestro en este arte, mi abuelo materno. Terminó en una silla de ruedas y con una bolsa de colostomía y aun así seguía queriendo vivir, pasando horas en el mirador de su terraza observando pasar la gente, disfrutando de su chatico de vino, deseando que llegara la hora de que mi madre lo sacara a pasear en su silla con su bolsa y todo. Y conforme todo se complicaba, él seguía diciendo “sí” a pesar de todo. Y esto es un regalo porque las cosas que vemos de niños nos impactan y nos sirven de referencia.
Y me siento muy afortunada de formar parte de esta Asociación porque al seguir formándome en Logoterapia actualizo los conceptos en mi día a día, porque es un placer compartir conocimientos y experiencias personales con otras personas ya que aprendes muchísimo de ellas y porque creo más que nunca que la búsqueda de sentido es una aventura que se vive a cada momento y que se puede aprender a decir sí a la vida a pesar de todo.
 
Ana Bernabé Muñoz
Asociada en Viktor Frankl de la Región de Murcia