Ser siendo

El sentido y el sinsentido de la vida

El sentido y el sinsentido de la vida Se podría expresar con una escena de la película de Martín Scorsese La invención de Hugo (EEUU, 2011), que nos presenta dos muchachos en el acto de preguntarse sobre el sentido y el sinsentido de la vida: “El mundo entero es una gran máquina”, dicen, en que “todo tiene un propósito”. Por lo tanto, tenemos que estar aquí por alguna razón. Cuando las personas no tienen o pierden su propósito, “están como rotas”, hay que arreglarlas.             Lo que resulta interesante en este diálogo es que los protagonistas se pregunten sobre cuál sería el propósito (sentido) de su vida: lo cual quiere decir que, aunque sepan que existe, sin embargo, tienen que descubrirlo, porque nada (ni nadie) se da un propósito a sí mismo.             Todos estamos llamados a tener una misión, con nuestra integridad de persona y especial esa dimensión noética-espiritual que está incrustada en nuestra mente y corazón; es lo que nos hace humanos.             El sentido no se puede imponer, solo se puede encontrar por la persona que es original, única, libre y responsable como lo eres tú. Nadie te puede decir cual es tu misión, solo tú lo sabes desde tu humanidad. Todo lo demás son imposiciones y límites que no son coincidentes con lo que realmente eres.             La Esperanza en el descubrimiento del Sentido te lleva a la conclusión que, partiendo de tu propia libertad y tu responsabilidad, puedes encontrar ese sentido que te hace superar las dificultades más simples y complicadas que se te puedan presentar en la vida. La libertad te hace libre en la vida donde siempre va acompañada de la responsabilidad “ante que” situación se te presente.             Cuando perdemos el horizonte de nuestro sentido, es cuando nos encontramos “rotos” en la vida, NO por la vida. Cuando elegimos caminos inciertos, nos podemos encontrar en situaciones que nos llevan a nuestra propia destrucción, al hastío de vivir, al cansancio de existir y, es cuando sólo vemos único camino: dejar de existir.             Viktor Frankl nos decía: “No basta con preguntarse por el sentido de la vida, sino que hay que responder a él respondiendo ante la vida misma”, y seguía diciendo: “La Esperanza, entonces, no es ninguna actitud fatalista: requiere, al contrario, toma de responsabilidad”. Quizá tengamos que aprender tanto a preguntar como a responder ante la vida. Somos nosotros los que respondemos a las situaciones inevitables de nuestra vida, y no es ni operativo ni viable preguntarle a la vida; ésta permanece callada, sabiendo que tú mismo tienes las claves de la aceptación y respuesta ante ella.             Hoy nos quieren imponer “caminos de felicidad”, pero, ¿realmente es tu camino? Ninguna persona puede ofrecerte esa vía que te lleve a “tu sentido” y el “para qué” vivir. Nadie está autorizado a inmiscuirse en tu libertad y responsabilidad ante los demás… ante la vida.             Es cierto que estamos rodeados de cientos de hilos de telaraña que nos atenazan, que nos inmovilizan, que nos impiden ser lo que realmente estamos llamados a ser, y ahí está la cuestión: si tu no conoces tu propósito en la vida, ¿quién te la va a manejar?  Eres solo tú el/la que llevas el potencial en tu interior para romper con tantos “mandamientos” que te impiden vivir, por eso, creer en la Esperanza es creer en que sólo tú llevas esas herramientas y en esa dimensión humanizada que te indica en todo momento cual es el camino y el disfrute del transcurrir por esa vía que solo tu conoces. Cuando eres libre y responsable, nadie te podrá controlar, y podrás destruir el sinsentido y abrazarte a “tú sentido de vida”. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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Tu actitud ante la vida

Tu actitud ante la vida Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espera de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como seres a quienes la vida les inquieta continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectos. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta y los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida origina continuamente a cada individuo, señalaba Viktor Frankl” El hombre y la mujer de hoy se encuentran en una encrucijada ante la vida. Nos han enseñado a que hay que buscar la Felicidad, pero no nos han dicho que en nuestro caminar se encuentra también, la frustración, los sentimientos negativos que nos cuesta aceptar, así como el miedo al sufrimiento y a la muerte, sintiéndonos culpables en ocasiones de no actuar en consecuencia a nuestros valores.             Permanentemente le formulamos a la vida cientos de peticiones para ser felices; pero observamos que esto no llega. La vida se ha hecho para nosotros, y esta sólo nos pide que demos respuestas a sus interrogantes. Respuesta sobre las enfermedades, sobre las frustraciones, sobre los conflictos en general, éstos forman parte de nuestra existencia.             El ser humano se preguntas con demasiada frecuencia del “por qué” de las cosas, y no encontramos explicación a ciertas situaciones con las que nos enfrentamos. Si diéramos la vuelta y comenzamos a preguntarnos el “para qué” nos sucede las cosas, quizá encontremos las respuestas a nuestros propios interrogantes.             Hablaremos con frecuencia no que la vida tiene sentido, sino que nosotros le damos sentido a la vida, con nuestras actuaciones, con nuestras interpretaciones y sobre todo con el afrontamiento tanto a los momentos de felicidad como a los de intranquilidad.             Nuestra actitud es de estar viviendo el “momento presente”, lidiando tanto con lo bueno como lo difícil que se nos presenta en cada momento. Repetimos que la vida está hecha para ti, tú tienes que encontrar el modo de como combinar las dos caras de la moneda: Felicidad y dificultad.             No podemos desfallecer ante las dificultades, todo lo que nos sucede, lleva consigo una lección magistral que nos guste o no, es la única forma de poder “crecer” tanto física, como psicológica y espiritualmente. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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Que queremos decir cuando decimos “quiero ser feliz”

Que queremos decir cuando decimos “quiero ser feliz” La felicidad es, a la vez, tierra de nadie y objetivo común. Tradicionalmente se han ocupado de ella filósofos y poetas. Intentamos buscarla, pero tiene algo que nos invita a preguntarnos: ¿Qué diablos es la felicidad?          La felicidad es algo que todos buscan, pero pocos afirman haber encontrado. Hay quien asegura que algún duendecillo decidió enconderla en el único lugar donde a los hombres nunca se le ocurriría buscar: en su interior.          Podríamos preguntarnos como vivían aquellos filósofos y poetas de la antigüedad de nosotros. ¿Eran más felices que el hombre y la mujer de hoy? ¿Les era fácil encontrar dicha felicidad? Hoy, ¿es posible vivir en estado permanente de felicidad? Preguntas que no logramos responder, pero si ver las diferencias existentes entre aquellos gigantes de la filosofía y los humanos de hoy.          Séneca se refería a una oscuridad que cegaba a quien hurgaba en la felicidad, ahora es posible afirmar que el alba está despuntando. Hoy en día existen muchos estudios sobre este tema de la felicidad. Seligman empezó a hablar de felicidad de una manera sería, y entre otros abrieron la puerta de la ciencia al estudio del “bienestar”.          La expresión bienestar es lo que muchos de estos autores lo llamaban felicidad. Para ellos el bienestar incluía: Felicidad, satisfacción vital, satisfacción laboral, sentimientos positivos, y ausencia de sentimos negativos. Cuando se profundiza en estos aspectos, enseguida se puede diferenciar entre la felicidad individual momentánea y la felicidad duradera. En ocasiones confundimos la felicidad con el sentirnos a gusto. El sentirnos a gusto está relacionado con todo aquello que sentimos de piel hacia fuera, es decir, las cosas, los buenos amigos, las buenas relaciones, etc. Mientras que la felicidad es aquello que experimentamos de piel hacia dentro, es decir, lo que nos produce en nuestro mundo interior con todos aquellos aspectos que nos producen bienestar. Con este concepto, podemos decir, que la felicidad realmente se elabora en nuestro mundo interior, es decir, en como interpretamos con aquello que observamos en el mundo exterior. La felicidad es algo que sale hacia el exterior, y los estímulos exteriores nos hacen sentirnos a gusto, pero no son los protagonistas de la felicidad. Aristóteles observó una visión alternativa y parte de la idea que la felicidad es “eudaimonia”. Esta sería la felicidad de la persona que le llega de la realización de sus cualidades inherentes o de su verdadero potencial. Esto sería el reconocimiento de que todo ser humano llevamos incorporados, los valores más profundos cuando se viven con libertad, responsabilidad y autenticidad. Es más, vivir la vida desde esta perspectiva de bienestar y felicidad, es una fuente de crecimiento personal y sobre todo de salud tanto física como emocionalmente. Somos enanos a hombros de aquellos gigantes filosóficos de la antigüedad. Hoy en día, nos apoyamos en ellos, pero la perspectiva del horizonte es más amplia en nuestra forma de vivir tanto con la aceptación de una vida positiva como la forma de aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar.   Hace años Martín Seligman, padre de la Psicología Positiva, estudio la felicidad e incluso estableció una fórmula con los componentes básicos para conseguirla de manera duradera. Esta fórmula es F = R + C + V. Es decir, la Felicidad duradera equivale a un rango fijo de felicidad (R) junto con las circunstancias de la vida (C) y los factores que dependen de la propia voluntad (V). Traducido significa que tenemos una componente genética que determina lo felices que podemos llegar a ser, nuestro “termostato de la felicidad”. Implica que estamos influenciados por las circunstancias que nos rodean, pero, sobre todo, que podemos cambiar nuestra actitud ante la vida a través de las decisiones que tomamos en nuestro día a día. Dar las gracias, saber perdonar, ser altruistas, vivir el presente, simplificar nuestra vida, cuidar de uno mismo son elecciones que podemos hacer a nivel individual y que nos harán más felices y, ya sabes, la felicidad puede ser muy contagiosa. Años después el propio Seligman reformuló su teoría y entendió la felicidad como una emoción positiva que conecta con la satisfacción vital. En su lugar estudió el concepto de bienestar psicológico que implica el desarrollo de: Las emociones positivas Las buenas relaciones. Disfrutar de los logros. Realizar actividades de “fluir”, donde el tiempo se pasa volando. Buscar ocupaciones que den un sentido y que estén al servicio de algo más elevado de uno mismo. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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La enseñanza de un sueño

La enseñanza de un sueño Un día veraniego de agosto en Alhama de Murcia, me desperté de un sueño reparador, tranquilizador y sobre todo instructivo. Pensé que sería bueno describir lo que había soñado sobre todo por la enseñanza que inferí de él. Os lo describo: Me encontraba en Granada, visitando a un gran amigo que estaba enfermo. Iba con la familia al completo, pero no sabría definir quiénes eran sus componentes, si bien recuerdo a mi mujer atareada en sus menesteres mientras yo desalojaba el coche de los bultos propios del traslado. En el hotel me indican que una parte de la Alhambra estaba cerrada, y era precisamente donde estaba mi amigo sufriendo las dificultades de su respiración. Después de unos días decidimos volver a Murcia, habíamos cumplido nuestra misión. Bajé al coche a instalar las maletas, y después bolsas de regalo. Estando realizando dicho acomodo, se montaron dos individuos en el coche sin mi permiso; eran unos presuntos maleantes. Como pude, arranqué el coche con ellos dentro, y salí hacia el centro de la ciudad para pedir ayuda. A lo lejos vi a un policía, me acerqué a él con los maleantes dentro, necesitaba salir de dicha situación… De pronto, sentí un impacto de bala cuyo proyectil me dio de lleno, noté un inmenso dolor, y durante un tiempo que no recuerdo, perdí el conocimiento. Al rato, sonó mi móvil, lo oía, pero no sabía si yo estaba vivo o muerto; sonaba y sonaba, y dentro de mi situación incierta sobre muerte o vida, decidí cogerlo. Pensé, si estoy vivo me oirán, si es al contrario pues, no sabría qué hacer. Oí una dulce voz: “¡Abuelo…!”.  Era mi nieta. Al decirle “Dime”, comenzó un entrañable dialogo donde se podía certificar que me encontraba vivo… Sentí una gran alegría, pero entré en un periodo de seis años de silencio dentro del propio sueño… Cuando volví de nuevo al sueño, estaba otra vez en Granada, en el mismo hotel, y ¡oh, sorpresa!, me encontré con el que me disparó. Me sorprendió mi reacción, lo observé con una gran ternura y libre de sentimientos de rabia, culpa, o deseos de muerte hacia esa persona… Me acerqué a él con una paz inmensa y le dije: “Hola, amigo, ¿qué tal?”. Se quedó sorprendido al verme y especialmente ante el saludo, pero yo estaba aún más emocionado de esa paz que curaba hasta el pensamiento… Sentía una tranquilidad inmensa en mi interior, pero al mismo tiempo sabiendo que debía guardar una cierta distancia con la persona que intentó arrebatarme la vida. Y así, terminó mi sueño. Podría sacar muchas conclusiones de lo relatado con anterioridad, pero os comentaré algunas que me vinieron a la cabeza, justo al despertar: 1º Los seres humanos siempre navegamos entre la vida y la muerte. Tenemos oportunidades permanentemente de felicidad, que en ocasiones sabemos disfrutar y en otras se nos pasan inadvertidas. En otros momentos fases de duelo, de pérdidas, que nos hacen daño, que las rechazamos, pero forman parte del propio existir. Siempre hay una familia que te ama, y unos elementos que destrozan por su propia intranquilidad. 2º Cuando no sabemos discernir entre la vida y la muerte, aparece una voz que te salva; una voz que te dice: “¡Estás vivo!”.  Siempre tenemos a cientos de ángeles a nuestro alrededor que te cuidan, que te aman, que te ayudan a vivir en este mundo incierto…La voz calmó mi interrogante, pero sobre todo calmó mi alma ante la rabia e impotencia de los efectos negativos de la vida. El amor es el bálsamo de la paz y felicidad a la que estamos llamados. 3º Al encontrarme con mi atracador, no sentí rencor, sino una tranquilidad que sobrepasaba mi propia piel. Por medio de una sonrisa le pude decir: “Hola, no me has hecho daño, he visto tu propio dolor, y ese dolor es el que me ha curado mis rencores, mis miedos, mi tremenda rabia contra ti… Me siento en paz contigo, pero sería conveniente estar en distancia, para que tú descubras tu intranquilidad y yo la abundancia de amor que me ha sobrevenido.”. Llevo grabada en mi mente y en mi corazón, ese saludo angelical de “Hola, abuelo” y, sobre todo, el comprobar que esa dulce llamada me despertó a la vida. El amor hace milagros incluso cuando estamos en lo más profundo de la oscuridad; la voz del amado, de la amada, es la fuerza, la escalera que te devuelve a lo que realmente estamos llamados: a la luz, a la paz, la tranquilidad, la felicidad, y la armonía de un saber vivir y, sobre todo, de un saber perdonar y ubicar los hechos desde el corazón. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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Tipos de familia

Tipos de familia El profesor P. Chico González, establece diversos y curiosos tipos de familia con sus correspondientes relaciones: 1.- Familia-pensión. Es fría, interesada e indiferente, cada miembro tiene “su vida” que no se comunica. Se mantienen las formas, pero sólo por las ventajas que implican no alterar la convivencia. Los silencios y las reservas son la norma y los miembros de la familia-pensión viven y se comportar como residente o “pensionistas”. 2.- Familia-cuartel. Es ordenada, rigurosa y cumplidora, pero la exageración de las normas alentadas por el autoritarismo y la rigidez no permiten un desarrollo armónico de la personalidad. Se ocultan los sentimientos por timidez y represión y no se logra la autonomía y las actitudes críticas. El “acuartelamiento” de los miembros produce excesiva docilidad y dependencia o reacciones tempestuosas y violentas en busca de la libertad de criterio y de la ruptura de las cadenas de la despersonalización y del sometimiento. 3.- Familia-escuela. Preocupada, culta, sistemática. La vida familiar es un lugar de aprendizaje semejante a la escuela. Les da mucha importancia a los horarios, los valores morales. Las relaciones pueden ser naturales, espontáneas y suaves. La vida es una asignatura que se estudia en casa, y se olvida con frecuencia que el hijo no es un alumno. Reducirlo a mero sujeto de aprendizaje es empobrecer la educación. No toda la grandeza del ser humano está vinculada a la ciencia. 4.- -Familia-museo. Formulista, histórica y nostálgica. El hogar es un arca de recuerdos. EL pasado se hace presente en cada momento. Las relaciones están siempre marcadas y condicionadas por las evocaciones de las figuras familiares del pasado. Se promociona el honor y el orgullo de pertenecer a un pasado ilustre. La familia-museo se convierte en hogar cuando pone el orgullo de la raza al servicio de la persona. 5.- Familia-salón. Divertida y superficial. Cultiva las relaciones en las horas de descanso y de fin de semana. La televisión, el video, la cadena musical, el móvil, amortiguan el vacío o el aburrimiento de los distintos miembros de la familia. La familia-salón se convierte en el hogar si sabe superar la escapatoria fácil de refugiarse en la adicción a la imagen, al sonido y al móvil y encuentran en la convivencia activa y en el dialogo familiar una manera más profunda de centrarse en lo esencial. 6.- Familia-comisaría. Exigente, seca, recelosa. Las relaciones se circunscriben a constantes interrogatorios teñidos de suspicacia y desconfianza. Los padres son los que más desconfían, ironizan y practican la desconfianza. Tras la pregunta viene indefectiblemente la amenaza, advertencia, riña o recriminación. Difícilmente se da el reconocimiento y la alabanza. Las relaciones se hacen evasivas, predominando el disimulo y la astucia. La familia-comisaría se convierte en hogar si consigue desarrollar actitudes afectuosas y generadoras de confianza, centrando la atención en las mejores cualidades y virtudes de cada uno de sus miembros. 7.- Familia-oficina. Inexpresiva, laboriosa y eficaz. Hay prisa para todo, hasta para comer. No queda tiempo para hablar, aconsejar, reírse, ayudar a los demás. Los padres convierten el hogar en oficina o lugar de trabajo, y aunque estén allí físicamente, la mente está en la profesión. Se aprecia a las personas por lo que rinden. Las relaciones familiares tienen muchas semejanzas con las relaciones laborales.             En próximos artículos veremos cómo realizar unas buenas relaciones en la familia para que cada uno se sienta autónomo, responsable y libre ante los miembros de la unidad familiar. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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La autoestima en los niños y adolescentes

La autoestima en los niños y adolescentes La doctora Terri Apter en su libro “El niño seguro de sí mismo” nos dice que la autoestima no es una única idea o creencia ni un único sentimiento. No significa quererse o admirarse, sino que es la presunción de que uno debe perseverar, asumir responsabilidades, diferenciarse positivamente del propio entorno.          La autoestima es un conjunto de aptitudes que permiten a los niños seguir aprendiendo, esforzarse y ponerse a prueba. Dichas aptitudes permiten reaccionar y recuperar la fuerza cuando estamos desalentados, frustrados, o cuando fracasamos, y a la vez mantener nuestros compromisos con otras personas.          Existe un gran número de programas, cuyo objetivo es promover la autoestima, que insisten en que es preciso pensar positivamente y crear una barrera de “elogios” a uno mismo: se enseña a los niños a decirse a sí mismos que son “maravillosos” y “adorables”. Estas prácticas para inflar el ego, indica Terri, no toman en cuenta la realidad que experimentan -y necesitan experimentar- los niños.          La autoestima tiene que reposar sobre dos conceptos que hablaremos posteriormente: “Libertad” y “Responsabilidad” según la edad del niño. No es lo mismo el de seis años como en un adolescente. Estamos llamados a ser libres, por supuesto, pero esta libertad no funcionaría sin la responsabilidad como persona.          Creernos que somos “maravillosos” es muy importante, pero esta maravilla no puede ser tal, si los valores que llevamos incorporados no se los entregamos a la gente que nos rodea. La autoestima es la fuerza que tenemos para que no caigamos en desesperación y falta de esperanza en la vida.          Afirmaba lo siguiente William Damon, un experto en el desarrollo moral de los niños cuando afirmaba: “Los niños son enormemente brillantes y activos cuando se les pide que expliquen cómo son. Tienen una comprensión del ser que pocos adultos pueden apreciar. Son conscientes de lo que pueden y de lo que no pueden hacer, y constantemente poner a prueba a quienes los rodean para obtener información acercas de sus aptitudes”. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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Ayuda desinteresada

Ayuda desinteresada Hemos visto en su biografía quien era Viktor Frankl, es sólo una pincela de lo que realmente representa. Este hombre podría haber sido un psiquiatra más en el mundo, lo que tiene su “valor” y es lo que nos llama la atención su experiencia en los campos de concentración. Se lo quitaron todo, hasta el pelo, y como él decía: me dejaron existencialmente sin nada.             Era una persona que creía en la persona, y a ella se dedicó desde su juventud, creando puntos de atención para jóvenes con ideas suicidas. La ayuda era para él fundamental, el motor de su vida. Vamos a comentar uno de los casos que él mismo reflejó en sus libros:             Frankl cuenta la historia de una mujer que lo llamó en medio de la noche diciéndole que quería suicidarse. La escuchó con atención y le expresó que él la creía, en el sentido incondicional de la vida y en cualquier circunstancia. Unos días después la mujer fue a verlo su consulta, Frankl se alegró de que estuviera viva y como científico le preguntó cuál había sido el argumento que la había convenido de no suicidarse. Ella dio una respuesta muy profunda: “Mire -le vino a decir- ninguno de sus argumentos que usted me dio me convenció de no suicidarme. Lo que me convenció de no suicidarme fue que llamé a un hombre famoso y muy ocupado a las tres de la mañana y en ningún momento de la conversación me reprochó haberlo despertado, pasó media hora tratando de convencerme de que la vida está llena de sentido. Ante ello me dije que la vida debía tener algún sentido y comencé a buscarlo, esa búsqueda salvó mi vida. Una persona que se le podía llamar a las tres de la mañana para decirle que se encontraba con un gran vacío existencial, y con ideas suicida;  es decir, una persona siempre abierta a prestar ayuda a quien lo necesitara y sin condiciones”. La relación de ayuda era fundamental. Pero daros cuenta, que, en su relato, le habló de mil maneras para no suicidarse, puso en funcionamiento toda su profesionalidad; había que evitar el suicidio de esa mujer. Pero cual fue su sorpresa, que lo que menos le ayudó a esas horas de la mañana no era precisamente el psiquiatra, sino el “humano”, que, sin reproches a la llamante, estuvo un buen tiempo con ella y sin echarle nada en cara… solo que se sintió escuchada, nada más. Esto evitó el desenlace. Frankl era judío, no practicaba, pero vivía intensamente su humanidad. Cualquier persona puede ayudar, somos lo que somos porque hay alguien frente a ti. El Yo es gracias al Tu. Ayudar en cualquier momento y situación, no sabemos lo que podría suceder… un silencio, un abrazo, una escucha activa, un ¡hola, como estás! Puede salvar la vida de alguien. El precio de la ayuda desinteresadamente es el buen hacer y el crecimiento personal del que presta esa ayuda. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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¿Quién ES VIKTOR FRANKL?

¿Quién ES VIKTOR FRANKL? El Dr. Viktor Emil Frankl nació en Viena, Austria, el 26 de marzo de 1905 y falleció el 2 de septiembre de 1997. Es conocido como Viktor Frankl y fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco, fundador de la Logoterapia y Análisis Existencial. También fue un amante de las alturas, por lo que dedicó gran parte de su vida al alpinismo y posteriormente se convirtió en piloto. Caracterizado por su gran sentido del humor el cual utilizó dentro de la terapia, pero también en su vida personal, así como el amor que profesó hacia su segunda esposa, Elly Frankl, la cual el aseguró que salvó su vida. ​ Sobrevivió a cuatro campos de concentración nazis como Auschwitz y Dachau desde 1942 hasta su liberación en Türkheim el 27 de abril de 1945. En estos perdió gran parte de su familia entre ellos su primera esposa con la cual solo llevaba unos meses de matrimonio. Según Frankl, la vida por sí misma posee un significado, y las personas tienen la capacidad descubrir un sentido que resulta único e irrepetible, independientemente de las circunstancias en que nos encontremos; esta búsqueda de significado constituye la principal motivación vital. Además, siempre tenemos un cierto grado de libertad, puesto que podemos decidir al menos qué actitud adoptamos ante la adversidad. Libro de Viktor Frankl: “El hombre en busca de sentido” Debido a su situación vivida en los campos de concentración, Viktor Frankl escribió el libro: “El hombre en busca de sentido” donde relata la difícil experiencia y como lograr descubrir un sentido en la vida incluso en situaciones como esa.  Tal libro ha tenido gran éxito que ha sido considerado uno de los diez libros más influyentes de todo Estados Unidos. Sin embargo, su obra que comprende artículos, libros y ponencias transcritas es vasta, y en ella plasmó de manera exhaustiva su conocida Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia. Fue un ser humano como cualquier otro, pero su pasión por vivir y su legado aún después de su muerte han impactado e inspirado miles de vidas. Vidas que han logrado dar un giro a sus vidas y entender este sentido gracias a la Logoterapia y Análisis Existencial. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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La vida es la que interroga

La vida es la que interroga Viktor Frankl del que halaremos más adelante nos dice, que la vida mismos es la que plantea cuestiones al hombre. Éste no tiene por qué interrogarla: es él, por el contrario, a quien la vida interroga: y él quien tiene que responder a la vida, hacerse responsable. Las respuestas que el hombre dé a estas preguntas deberán ser siempre respuestas concretas a preguntas concretas. En la responsabilidad de la existencia tenemos su respuesta; es en la existencia misma donde el hombre “responde” a sus cuestiones. Ante un sufrimiento evitable el hombre debe luchar para mejorar su problema, es fruto de sus capacidades objetivas que le hace ser responsable de su decisión al cambio. Cuando el sufrimiento es inevitable la vida no te ofrece respuestas, sino que te pide que desde tu mundo subjetivo puedas sacar tu poder para responder a cómo puedes solucionar la forma y el modo de afrontar como vivir a ese sufrimiento inevitable que no puedes controlar. Al responder a la vida, sacamos lo mejor que llevamos dentro. En la vida es como una moneda donde todo tiene su cara y su cruz. Si existe la felicidad, también existe el dolor, esto es real, es inevitable. Pero el ser humano tenemos la capacidad de autotrascendernos y poder afrontar ese dolor inevitable de la mejor forma.  Decía Epicteto, un esclavo griego, que “no son las cosas las que nos hacen daño, sino la manera como afrontamos esas cosas”. No es la muerte de un ser querido lo que nos destroza (porque a otros le sucede lo mismo, pero lo vive de otra forma) sino la forma de en la que vivimos esa situación. Entre el estímulo y la respuesta, existe un espacio donde podemos tomar la decisión de ir o no por este o aquel camino. De vivir la vida de forma sin sentido, o de aprender de las lecciones que la vida nos ofrece día a día. No podemos interrogar a la vida con el “por qué” de las cosas que nos sucede, sino que debemos responder con un “para qué” de ésta situación, como puedo superar ésta crisis, que es lo que puedo aprender de ésta frustración.        En definitiva, vivir merece la pena, los problemas evitables hay que trabajar para superarlos, y los inevitables debemos saber afrontarlos con los recursos que la naturaleza te ha proporcionado. Iremos ampliando éstos conceptos.   Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid Asociación Viktor Frankl Región de Murcia Correo electrónico: murcia@viktorfranklregiondemurcia.org

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¿Qué es la Logoterapia?

LOGOTERAPIA, ¿QUÉ ES? ¿PARA QUÉ SIRVE? Es una teoría desarrollada por el psiquiatra austriaco Viktor Frankl y que experimentó su efectividad a través de su historia en los campos de concentración. Considera que una de las razones que lo ayudó a sobrevivir fue haber logrado descubrir un sentido a su experiencia en los diferentes campos que estuvo. Es una modalidad de psicoterapia que propone que la voluntad de sentido es la motivación primaria del ser humano, transformándolo en un buscador de sentido. Para Frankl, las personas podemos encontrar sentido en las circunstancias en que nos encontramos. Se convierte en un camino que posibilita el despliegue de una actitud ante el sufrimiento y de esa manera descubrir sentido en la nueva situación de la vida. Despierta en la persona su papel protagonista de su historia, permitiéndole descubrir sentido en la vida. La logoterapia no es una doctrina que fuerce a nadie. No es una imposición, es una oferta. No se asemeja a un bazar oriental en el que se trata de forzar al visitante para que compre algo, pregonando la mercancía. Se asemeja más bien a un supermercado, por el cual se deambula para escoger aquello que puede sernos útil. Dice García Pintos Libertad absoluta para el que tiene que encontrar el motivo para el “qué vivir”. Viktor Frankl era muy sensible a lo que la persona necesita y que la logoterapia puede ofrecer. Ofrece respuestas a las siguientes preguntas: ¿Qué es el hombre? ¿Quién soy yo? ¿Cuál es el sentido de mi existencia? ¿Por qué el sufrimiento? ¿Cómo vivir en la actualidad? Elige la pregunta y la vida te dará la respuesta. Si a la Vida a pesar de todo. Miguel Cuartero  Orientador Familiar. Formado en Logoterapia por Asociación Española de Logoterapia – Madrid www.viktorfranklregiondemurcia.org

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